“LA NOCHE MÁS LARGA”

 

Una mirada junguiana sobre el Solsticio de Invierno 

 

Alejandra Santa María Tesina Promoción 2009

 

  

But there is a cure in the house,

and not outside it, no,

not from others but from them,

their bloody strife. We sing to you,

dark gods beneath the earth.[1]

 

Esquilo, Las Coéforas, citado en Rowling (2007), p xi.

 

 

  

Noche Oscura

De San Juan de la Cruz, n/d.

 

Canciones del alma que se goza de haber llegado al alto estado de la perfección, que es la unión con Dios, por el camino de la negación espiritual.


 

1. En una noche oscura,
con ansias, en amores inflamada
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada
estando ya mi casa sosegada.


2. A oscuras y segura,
por la secreta escala disfrazada,
¡Oh dichosa ventura!,
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.


3. En la noche dichosa
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.


4. Aquésta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.


5. ¡Oh noche que guiaste!
¡Oh noche amable más que el alborada!
¡Oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!


6. En mi pecho florido
que entero para él sólo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.


7. El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.


8. Quedeme y olvideme,
el rostro recliné sobre el Amado,
cesó todo y déjeme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.

 

Introducción

 

“A la luz del día, todo es claro y tangible, pero la noche dura tanto como el día, y vivimos también de noche. Hay personas que tienen pesadillas que llegan a arruinar sus días. Y para mucha gente, la vida diurna es tal pesadilla que esperan ansiosos la noche cuando el espíritu despierta.” (Jung, 1928/1931, p. 478)

 

El hecho de que exista una noche que sea la más larga del año, implica que también existe otra, que será la más corta. Y otras 363, cuyas duraciones irán variando entre ambos extremos.

 

Pero la noche más larga ha tenido un innegable impacto sobre el ser humano, desde tiempos inmemoriales. Testimonio de ello son las numerosas festividades que existen alrededor de esta fecha; cada una con un mito y un conjunto de ritos asociados. Entre ellas, podríamos mencionar: Amaterasu (Japón), Beiwe (Lapones), Brumalia (Grecia antigua), Deygān (Zoroastrismo), Dōng zhì (Sudeste asiático), Fiesta de Yule (Celtas y Germanos), Hogmanay (Escocia), Hanukah (Judaismo), Inti Raymi (Incas), Kaleda (Rusia), Makara Sankranti (India), Navidad (Cristianismo), Saturnalia (Imperio Romano), Yaldā (Persia). Hasta en el siglo XX, el siglo del triunfo de la razón, se siente su influencia. Esto puede verse –entre otras cosas- en obras literarias; entre ellas, un cuento de Isaac Asimov, titulado “Cae la Noche”.

 

         ¿Cuál es el eje común que tienen todos estos mitos e historias? ¿Sólo el miedo de que el sol desaparezca y nunca más alumbre la Tierra? ¿Son quizás un intento de alentar al sol para que retome el vigor que tuvo antaño y venza a las fuerzas de la oscuridad? ¿O hay algo más profundo, que se relaciona con la psiquis del hombre y, por qué no, con su futuro?

 

         Estas son algunas de las preguntas cuyas respuestas intentaré explorar en este trabajo, basándome en la idea de que si el sueño es la vía regia de acceso al Inconciente, los mitos podrían ser vistos como la vía regia de acceso al Inconciente Colectivo de la cultura que los produjo.

El Fenómeno de los Solsticios

 

         ¿Por qué las noches no tienen todas la misma duración? Desde pequeños, muchos habitantes de la Tierra observan que, en la época invernal, las noches son más largas que en el verano. La causa de esta variación se explica por el hecho de que el eje sobre el cual rota la Tierra –rotación esta que es la causa de la existencia del día y de la noche– no es exactamente perpendicular al plano de la órbita que la Tierra describe alrededor del Sol. Dicho de otra manera, el ecuador terrestre y el plano de la órbita de la Tierra no son paralelos.

 

A lo largo del año, el lugar en el horizonte por donde sale (y se pone) el Sol varía. Las posiciones extremas de salida y ocultamiento del Sol hacia el Norte o hacia el Sur ocurren el 21 de Diciembre y el 21 de Junio, respectivamente. Alrededor de estas fechas, parece que durante varios días el Sol se mantiene estacionario y por ello recibieron el nombre de Solsticios, del latín solstitium (que a su vez proviene de sol sistere; sol quieto). El solsticio de invierno es, siempre, la noche más larga del año; si hablamos de lugares del norte de Europa (alrededor de los 43° de Latitud N), la noche dura aproximadamente unas 6,5 horas más que el día para esta fecha y unas 7,5 horas más que una noche de verano.

 

Existen dos latitudes, una en el Hemisferio Norte y otra en el Hemisferio Sur, en donde, al mediodía de alguno de los dos solsticios, los rayos del Sol inciden perpendicularmente sobre la superficie terrestre (es decir que se produce allí un cénit). La luz solar ilumina el fondo de los más profundos pozos y, cayendo como una plomada, se proyecta hacia el centro de la Tierra. Estas latitudes reciben el nombre de Trópico de Cáncer y Trópico de Capricornio y están ubicadas a 23.5º de latitud Norte y Sur, respectivamente. Estas latitudes concuerdan con la inclinación del eje de la Tierra respecto del plano de la órbita terrestre.

 

Mitos e Historias Alrededor del Solsticio de Invierno

 

“Enlightenment can come from that dark place…unconscious[2].” (von Franz, 1980) (p. 147)

 

         Que el solsticio ha impresionado profundamente al género humano se evidencia en las muchas fiestas que se han celebrado antiguamente, cerca de la fecha del Solsticio de Invierno, algunas de las cuales se celebran aún hoy en día. Cada una de estas fiestas tiene asociado un mito y un rito particular.

   

En relación a la importancia del mito, en su autobiografía Recuerdos, Sueños y Pensamientos dice Jung “Apenas había terminado el manuscrito [Símbolos de Transformación] cuando comprendí lo que significa vivir con un mito, y lo que significa vivir sin uno. Mito, dice uno de los Padres de la Iglesia, es ‘lo que es creído siempre, en todos lados, por todo el mundo’; por lo tanto el hombre que piensa que puede vivir sin mito o, afuera del mito, es una excepción. Es como alguien arrancado de raíz, sin tener verdadera conexión ni con el pasado, ni con la vida ancestral que continúa dentro de él ni con la sociedad humana contemporánea. … La psiquis no es de hoy; su origen se remonta a muchos millones de años.” (citado en Campbell, 1976, p. xxi). En palabras del propio Joseph Campbell –famoso estudioso de la mitología universal– la importancia del mito en la psicología analítica puede describirse como sigue: “Brevemente resumido, las realizaciones esenciales de este trabajo capital de la carrera de Jung [Símbolos de Transformación] fueron, primero, que dado que los arquetipos o normas del mito son comunes a la especie humana, no son expresiones intrínsecas de las circunstancias sociales locales ni de la experiencia propia de un individuo, sino de necesidades, instintos y potenciales comunes a todos los seres humanos; segundo, que en las tradiciones de cualquier pueblo específico, las circunstancias locales habrán provisto las imágenes a través de las cuales los temas arquetípicos se muestran en los mitos que sostienen dicha cultura…” (Campbell, 1976, p. xxii).

 

 

Jung nos habla en Símbolos de Transformación y en otras obras de la importancia de los ritos. Así como para que comience la opus alquímica es necesario que la prima materia se encuentre en el athanor cerrado y sellado, para que comience el proceso de transformación en el hombre –transformación, por otro lado, absolutamente necesaria para evitar el estancamiento y la enfermedad– es necesario    que el hombre lleve su energía psíquica hacia su mundo interior. Esta introversión es el primer paso del proceso de transformación y los ritos son claves para conseguirla. Según el propio Jung (1982) “…en una situación crítica se ponga artificialmente en acción el mecanismo de la introversión mediante actos rituales que significan una preparación espiritual, por ejemplo actos mágicos, sacrificios, invocaciones, plegarias, etc. Estos actos rituales tienen por finalidad orientar la libido hacia lo inconciente, obligándola así a introvertirse.” (p. 304)

 

Expondremos aquí los mitos y los ritos de cuatro festividades, pertenecientes a distintos grupos humanos, que se celebran cerca de la fecha del Solsticio de Invierno. También incluiremos un cuento del siglo XX, escrito por el autor de ciencia ficción ruso-norteamericano Isaac Asimov, sobre los efectos que provoca una noche en un grupo de sujetos que solamente han conocido el día.

 

Hanukah

 

         También llamada la Fiesta de las Luminarias, esta es una festividad judía en la que se celebra la derrota de los helenos a manos de los macabeos –un grupo de judíos liderados por Judas el Macabeo- en el siglo II AEC, y la posterior purificación del Templo de Jerusalén profanado por los helenos.

        

En los libros extracanónicos –para el judaísmo-, Macabeos 1 y 2, se cuenta la historia de cómo en el 169 AEC, el Rey Antíoco IV comenzó a exigir la helenización del estado judío, vasallo del Imperio Seléucida. Para ello estableció el culto pagano en el Templo, realizando sacrificios de animales impuros en el altar, prohibiendo el estudio de la Torah, la observancia del Shabat y la circuncisión. Los judíos fieles a su fe se vieron ante la disyuntiva de helenizarse o resistir. Muchos prefirieron la helenización, algunos el martirio y otros eligieron luchar más activamente, organizando una guerra de guerrillas. En el año 165 AEC, Judas el Macabeo y sus hombres, entraron victoriosos en el Gran Templo de Jerusalén, demolieron los ídolos, reconstruyeron el altar y purificaron el Templo. El 25 de Kislev, encendieron por primera vez en muchos años la Menorah. Como el calendario judío es lunar, esta fecha cae entre fines de Noviembre y fines de Diciembre del calendario gregoriano, según el año.

 

Para el siglo II el mito asociado a la festividad de Hanukah es recogido en el Talmud, obra que contiene discusiones rabínicas sobre leyes, tradiciones, costumbres, leyendas e historia judías. En el Talmud de Babilonia, en el libro Shabat 21, se dice "El 25 de Kislev comienzan los días de Hanukah. Son ocho días en los que está prohibido afligirse y ayunar. Cuando los griegos entraron al Templo profanaron todo el aceite almacenado allí. Luego que los Jasmoneos establecieron su poderío, buscaron y encontraron sólo una vasija de aceite con el sello del Sumo Sacerdote intacto. Pero había aceite suficiente para un solo día. Ocurrió un milagro y el aceite duró ocho días. Al año siguiente, señalaron esos días como festivos, con el recitado del Halel y con agradecimiento" (citado en Kreiman, 1998).

 

Los ritos asociados a la fiesta de Hanukah se celebran durante los ocho días que dura la fiesta. El más importante de estos ritos es encender una luz (vela o lámpara de aceite), cada noche, durante las ocho noches. Así como cada hombre recibe su alma de una única fuente, Dios, cada luz se enciende a partir de una única luz, llamada shamash, sirviente. El primer día de Hanukah se enciende el shamash y con esta una luz; el segundo día se enciende el shamash y con esta dos luces y así por delante hasta llegar a encender las ocho luces.

 

Navidad

 

Fue el Papa Julio I quien estableció en el Siglo IV que se celebrase el nacimiento de Jesús el 25 de Diciembre, día cercano al solsticio de invierno del Hemisferio Norte (21 de Diciembre). Esta fecha quizás sea producto de un sincretismo con la festividad romana Dies Natalis Solis Invictis –Día del Nacimiento del Sol Invicto- que celebraba el hecho de que el Sol comenzaba paulatinamente a recobrar la fuerza que parecía haber perdido.

        

El mito de esta festividad cristiana, que conmemora el nacimiento de Jesús, pertenece al grupo de los mitos del “hijo de una madre virgen”. Dentro de este grupo podríamos encuadrar también varios otros mitos.

 

En todos estos mitos aparecen cuatro fases; Anunciación, Encarnación, Nacimiento y Adoración. El mito de la Navidad, tal cual es relatado en el Evangelio según San Lucas, tiene la misma estructura: “Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin. María respondió al ángel: ¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón? El ángel le respondió: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. … Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios. Dijo María: He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra. Y el ángel dejándola se fue. […] Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo. Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria Cirino. Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad. Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento. Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el Ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor. El ángel les dijo: No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace. Y sucedió que cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado. Y fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel niño; y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían. María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón. Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho. Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le dio el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno.” (versículos 1:26-1:38 y 2:1-2:21).

 

Los ritos asociados a la Navidad han ido variando a lo largo de los siglos, pero siempre han incluido objetos que representan la vida, la luz y la lucha contra la oscuridad y el frío. Unos de los objetos más utilizados para los ritos de Navidad son las luces. En la noche más larga del año los hombres crean luces que pueden ir desde fuegos hasta lámparas artificiales, pasando por las tradicionales velas. También juegan un papel importante las plantas perennes, como el pino y el acebo. Estas plantas mantienen su color verde y sus hojas durante todo el año y por lo tanto simbolizan la vida que sobrevive a pesar del frío y la oscuridad. Muchas veces estas plantas se combinan con las luces, como la ya clásica iluminación del arbolito de Navidad que comenzó alrededor del siglo XVII en Alemania. Como la oscuridad podría ser aprovechada por demonios y otros malos espíritus, es importante mantenerlos alejados con sonidos fuertes. Por ello en Navidad se utilizan campanas y voces humanas –los tradicionales villancicos- para espantarlos.

 

 

Fiesta de Yule

 

         La Fiesta de Yule (Jul, Joulu, Jul, Yuil, Yules según el idioma) era celebrada cada solsticio de invierno en el norte de Europa por escandinavos, germanos y celtas. El Yule se celebraba entre mediados de Diciembre y mediados de Enero de acuerdo a los distintos calendarios locales. Posteriormente, el sincretismo con el cristianismo llevó a que la fecha se fijara el 25 de Diciembre.

 

         Tomaremos la versión celta de esta festividad. Los druidas consideraban sagrados a los robles y los acebos y utilizaban ambas plantas en las celebraciones de los solsticios, tanto de verano como de invierno. Como los robles son caducifolios –pierden sus hojas en invierno- y los acebos son perennes, observaron que en la primavera y el verano, los robles se llenan de hojas y las plantas de acebo que hay cerca no pueden verse fácilmente. Sin embargo, en el otoño y el invierno, los acebos se destacan hasta dominar un paisaje ahora yermo. Esto llevó al mito de dos hermanos gemelos; el “Rey Roble” y el “Rey Acebo”, enfrentados en una eterna lucha por la supremacía. En la época del solsticio de invierno el Rey Acebo parece haber triunfado, mientras que su hermano ha perdido todas sus hojas en la lucha y luce derrotado. Sin embargo, este triunfo encierra en sí mismo la semilla de la derrota, pues el Rey Roble empieza a reestablecer su supremacía que alcanzará el punto culminante en el solsticio de verano, momento a partir del cual el Rey Acebo comenzará nuevamente a ganar poder en esta eterna lucha. Los personajes de este mito podrían encuadrarse dentro del estadio twins del ánimus, según la clasificación hecha por Joseph L. Henderson.

 

         Los ritos que se realizaban durante esta festividad están asociados con la presencia de la luz y las plantas perennes. Toda la familia, los vecinos y sirvientes se reunían para ir a buscar el árbol perfecto para que fuera el Tronco de Yule (Yule’s Log). Una vez que se elegía el árbol, se lo derribaba y se lo llevaba hasta la chimenea de la casa principal. Allí, las mujeres de la casa lo encendían con un resto del Tronco de Yule del año anterior, cuidadosamente guardado para ese fin. El tronco debía arder durante los 12 días que separaban las dos mitades del último período de 60 días –tide- del año. Si el fuego se apagaba, eso presagiaba desgracia para la familia. Al final de los 12 días, debía quedar un pedazo de tronco para mantener la tradición al año siguiente. También se acostumbraba a decorar toda la casa con ramas de acebo y muérdago que simbolizaban la abundancia, la prosperidad y la fertilidad para el próximo año.

 

Inti Raymi

 

         Estas palabras quechuas significan “Fiesta del Sol”. Era una ceremonia que los incas realizaban en honor al dios sol Inti, cada solsticio de invierno del Hemisferio Sur (el 24 de Junio del calendario gregoriano), en la fortaleza de Sacsayhuamán.

 

En la época de los incas se celebraban cuatro festividades llamadas Hatun o Capac Raymi, Situa, Inti Raymi y Aymuray. “…la lectura de las crónicas pone de manifiesto que las dos principales ceremonias, llamadas por la mayoría de los autores Hatun Raymi e lnti Raymi, se corresponden con ambos solsticios; sin embargo, aunque todos los autores anotaron minuciosamente cuanto veían o lo estudiaron documentalmente, no se advierte unanimidad sobre cual de las dos era más importante, pues unos consideraron a la primera y otros a la segunda.” (Martínez Rubio, 2005). La proximidad de la fiesta del Inti Raymi con la fiesta cristiana de Corpus Christi –que celebra la Eucaristía– pudo haber dado a la segunda de estas fiestas, después de la llegada de los europeos, una mayor importancia gracias al sincretismo con la religión de los conquistadores.

 

El mito asociado a esta festividad, según lo describe el Inca Garcilaso de la Vega,  tendría que ver con el hecho de que Inti "era padre natural del primer inca Manco Capac y de la coya Mama Ocllo Huaco y de los reyes y de sus hijos descendientes" (citado por Martínez Rubio, 2005), es decir que esta fiesta estaba relacionada con los mitos cosmogónicos incaicos. Era una celebración muy solemne; se hacían grandes sacrificios, agradeciendo el haber podido cosechar el maíz, base de la alimentación del pueblo inca.

 

Los ritos que se observaban estaban asociados con las fieras, el fuego y la luz. Asistían al festejo los funcionarios más importantes del Imperio –entre ellos los capitanes y los curacas– vestidos con placas y joyas de oro y plata. Algunos vestían también pieles de puma, dejando que las cabezas de los animales cubrieran las suyas. Otros se colocaban alas de cóndor y también máscaras de bestias terribles. Durante los tres días previos al solsticio, los hombres de alimentaban exclusivamente de maíz blanco y “agua sagrada” y se prohibía encender fuego dentro de los límites de la ciudad. El mismo día del solsticio el Inca, su familia, los sacerdotes, chamanes y los nobles se trasladaban al templo de Inti en Sacsayhuamán. Después de que el Inca ingresara al templo y se hicieran los sacrificios, los sacerdotes y chamanes encendían un manojo de paja muy seca, concentrando los rayos del sol en un brazalete cóncavo de oro. Este fuego –recibido del propio Sol –se consideraba sagrado y era llevado a la Casa de las Vírgenes Solares para que lo cuidaran y lo mantuvieran siempre vivo. La fiesta finalizaba cuando una soga de oro, de extraordinaria longitud,  rodeaba la plaza de Huacaypata y todos se asían a ella, cantando, para recorrer todo el perímetro de la plaza. 

 

Cae la Noche

 

         Este cuento corto fue escrito por Isaac Asimov y publicado en el año 1941 en la revista Astounding Science Fiction. En su autobiografía In Memory Yet Green, Asimov relata que la historia nació después de una conversación que mantuvo con John Campbell –editor de la revista Astounding Science Fiction– sobre una frase del filósofo y poeta norteamericano Ralph Waldo Emerson:

“If the stars should appear one night in a thousand years, how would men believe and adore; and preserve for many generations the remembrance of the city of God…[3] (Emerson, 1994, p. 6)

 

La acción transcurre en un planeta llamado Lagash, en órbita alrededor de seis soles. Por esto, el planeta está siempre iluminado, aunque sea por un sol; la noche es desconocida y las demás estrellas del universo también. Un grupo de científicos –un psicólogo, un arqueólogo y un astrónomo- hacen una serie de descubrimientos, en apariencia inconexos. El psicólogo se interesa por los resultados de una prolongada exposición a la oscuridad; el arqueólogo encuentra en la excavación de una ciudad antigua evidencias de múltiples colapsos que parecen seguir un ritmo cíclico de unos 2.000 años; el astrónomo observa ciertas irregularidades en la órbita de Lagash que sólo pueden ser explicadas por la presencia de un segundo cuerpo que orbita alrededor de Lagash, al que llama Lagash Dos. Hay también un grupo conocido simplemente como “El Culto”, que cree que el mundo acabará cuando aparezcan las “Estrellas”, que enviarán un torrente de fuego hacia la superficie planetaria.

 

Uniendo toda esta información, el astrónomo termina concluyendo que, una vez cada 2.049 años, cae la noche en Lagash; cuando Lagash Dos eclipsa al único sol que ilumina en ese momento al planeta durante medio día. Cuando efectivamente ocurre el eclipse, tanto la población en general como los científicos miran asombrados la aparición de millones de estrellas sobre un cielo oscuro –ya que Lagash se encuentra casi en el centro de un cúmulo estelar-. La oscuridad los vuelve locos, comienza un desorden social que se vuelve cada vez más violento hasta que prenden fuego a las ciudades y la civilización colapsa.

 

         Aquí vuelve a aparecer la cuestión de la oposición entre noche y día con la luz como medio para contrapesar la oscuridad.

El Ser Humano y la Noche

 

En el transcurso de la preparación de este trabajo, había una pregunta que daba vueltas por mi cabeza ¿Cómo reaccionamos los seres humanos a la noche, desde un punto de vista meramente físico? ¿Qué le pasa al cuerpo humano cuando las horas de luz solar disminuyen considerablemente o incluso desaparecen?

Ya sobre el final del armado de este trabajo encontré una primera respuesta, parcial, pues se refiere a lo que le ocurre a algunos habitantes de una única población de un único país.

Un artículo de E. Rosenthal (2008, Marzo 15), habla sobre lo que ocurre en Longyearbyen, Noruega, un pueblo situado en una isla que dista 965 kilómetros del Polo Norte.

“A comienzos de este mes, los 2.000 habitantes de Longyearbyen aguardaban ansiosos a un visitante, un invitado capaz de entibiar el aire y dar vida a los colores del pueblo […]

Por primera vez desde octubre, el 8 de marzo, el sol volvió a asomar en Longyearbyen...Para sus habitantes, después de meses de oscuridad permanente, el regreso del sol es un gran acontecimiento.

Todos los engranajes vuelven a funcionar. Inger Marie Hegvik…duerme entre dos y tres horas más durante los meses oscuros y cuenta que su energía aumentó considerablemente los días previos al 8 de marzo. «Es excelente»…«Todo se vuelve más fácil». Para celebrar la llegada del sol, su oficina organizó una fiesta… Longyearbyen…está sumido en la oscuridad total desde mediados de noviembre hasta enero. Durante la primera parte de noviembre y en febrero…el día apenas recibe luz indirecta, un lapso breve de atardecer azulado. […] a partir de abril y hasta septiembre, será de día permanentemente en este pueblo. […]

La noche perpetua puede ser un tiempo de contemplación. «El invierno es muy lindo, uno puede hacer todas esas cosas que realmente quiere», dijo Birgit Brekken,… «…Es el momento ideal para bajar los decibeles y leer». Ahora, dijo «el sol vuelve y hay que poner manos a la obra.»”


 

Una Posible Interpretación Junguiana

 

Cae el Sol. Negra Noche.

Noche Negra. Noche Larga.

Larga Noche que no acaba…

 

No termina, pero avanza.

Corre el tiempo, pasa y pasa.

Pasa el tiempo, pasan vidas;

Vidas todas que transcurren.

 

Transcurren sucesos, sucesos obscuros.

Alumbrados por la Luna,

La fría luz de la Luna,

Que revela y oscurece.

 

Revela, pues no encandila.

Revela porque alumbra gentilmente

Lo escondido, lo confuso,

Lo oculto, lo desconocido.

 

Es de aquí que surgirá lo nuevo.

Nacerá de lo profundo.

De lo profundo de la noche,

Alumbrado por la luna oscura.

 

Será un parto doloroso,

Largo y duro, pues

Ya está dicho desde antiguo

“Con dolor darás a luz los hijos”

 

Sale el Sol. Claro Día.

Día Claro. Día Breve.

Breve Día que se acaba…

 

 En la poesía que abre este trabajo, San Juan de la Cruz nos habla sobre un estado psíquico y espiritual que los místicos cristianos llaman “La Noche Oscura del Alma”. La pregunta que me hice fue ¿Cuál es la relación que existe entre este estado psíquico de la Noche Oscura del Alma, el estado de locura que poseía a los habitantes de Lagash en Cae la Noche, el aletargamiento durante la larga noche invernal descripto por algunos de los habitantes de Longyearbyen, la noche más larga del año y los mitos construidos alrededor de ella?

 

En los mitos que hemos mencionado, se habla de la oposición entre la oscuridad y la luz. La noche es vista como algo temible y la luz es el arma principal en esta lucha; por lógica, la noche más  larga del año nos exigirá una lucha aún más denodada. El cuento de Asimov da una especie de ‘vuelta de tuerca’ a los mitos del solsticio de invierno, y nos permite una visión desde otro ángulo. No se trata de explicar por qué las noches se hacen más largas o de garantizarnos que a pesar de la oscuridad, debemos mantener la esperanza en que la luz resurgirá, sino que directamente se trata de que si sólo conocemos la luz –que desde un punto de vista junguiano puede entenderse como la Conciencia- cuando nos veamos enfrentados a la oscuridad –que puede entenderse como el Inconciente- sufriremos una enantiodromía.

 

San Juan de la Cruz nos conecta con algo más cercano a la psicología analítica. ¿Qué les ocurre a las personas que entran en lo que San Juan llama la noche dichosa, la noche que guía? ¿Qué características particulares tiene esta noche para que se la pueda considerar una noche donde la penumbra nos guía mejor que la luz al mediodía? ¿Qué capacidad transformadora tiene esta noche que une al amado con la amada en amado transformada?

 

 

“Y aunque toda cultura tuvo su oponente destructor, un Herostratus que quemó sus templos, ninguna cultura antes de la nuestra se vio forzada a tomar estos trasfondos psíquicos con terrible seriedad.” (Jung, 1928/1931, p. 463)

 

A partir del siglo XV, con el comienzo del Renacimiento, la razón comenzó a ganar terreno en la psiqué del hombre, terreno que continúa en expansión hasta el día de hoy. ¿Qué consecuencias trae esto para el hombre individual y para la humanidad como un todo?

 

Si el primer milenio de la era común fue el milenio del cristianismo, el tiempo en que el espíritu flotaba sobre las aguas y recorría la Tierra, el segundo milenio es claramente el milenio de la razón, de la división, del enfrentamiento y de la individualidad extrema. En términos junguianos, podríamos decir que el primer milenio fue el tiempo en que el inconciente y la conciencia estaban, más o menos, en equilibrio mientras que el segundo milenio es el tiempo en que la conciencia domina todo; la psiqué, el hombre, la familia, los grupos humanos, los estados, la ciencia, la técnica y finalmente, el planeta. Las consecuencias están a la vista. Hacemos todo lo que nos parece razonable, lo que nos conviene, lo que nos trae beneficios. Beneficios, claro está, para nosotros de forma aislada, para nuestros amigos, familia, ciudad o país. ¿Pero… y la visión de conjunto? ¿No somos parte de la especie humana? ¿Más aún, no somos parte de la familia terrestre? ¿No habitamos en el mismo planeta que el resto de los seres vivos? ¿No debería nuestra razón indicarnos que nuestra forma de proceder sólo nos llevará a la ruina, a nosotros mismos, a la humanidad y al mismo Planeta Tierra? Evidentemente no.

 

El Renacimiento, el Iluminismo, la Revolución Industrial, la Revolución Científica han contribuido a desarrollar cada vez más la subvariable racional del hombre moderno; nos han llevado a padecer de un exceso de confianza en nuestro propio ego. Esto es lo mismo que decir que le hemos entornado la puerta al inconciente, quizás, hasta la hemos cerrado. Si la salud psíquica es producto de un equilibrio entre la conciencia y el inconciente, pareciera ser entonces que esta hiperracionalidad daña el misterio de la vida que es ese equilibrio.

 

El movimiento Romántico entre finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, reaccionó contra el racionalismo dándole importancia al sentimiento, a la búsqueda de la libertad auténtica, a la exaltación de lo infinito, a la unión de los opuestos y al rompimiento de barreras y límites. Se buscó en esta época, más el fondo que lo superficial, lo intuitivo en vez de lo razonado, lo oculto más que lo presente y visible y lo implícito más que lo dicho expresa y claramente. En términos junguianos podríamos decir que los románticos intuyeron la importancia de la subvariable sensitiva y le hicieron lugar. A este movimiento pertenecen algunos de los más grandes autores; Göethe, F. Schiller, Victor Hugo, Lord Byron, Shelley, J. Keats, E. A. Poe, R. W. Emerson, A. Pushkin y G. A. Bécquer entre los literatos y poetas. F. Chopin, F. Schubert y F. Mendelssohn en la música y E. Delacroix, J. Constable, W. Turner y la última época de Goya entre los pintores. El Romanticismo trajo a la luz el hecho de que el hombre no es sólo razón, también existen los sentimientos y estos tienen una importancia capital en la vida humana. Por esto podríamos decir que el movimiento Romántico abrió la puerta para el desarrollo de la psicología, al sembrar la idea de que el hombre es algo más que sólo razón.

 

¿Qué pasa en el mundo de hoy? No somos ya románticos ni iluministas. Seguimos dando preeminencia a la razón, aunque sin negar la existencia de los sentimientos. Vivimos mayoritariamente en el afuera; la ciencia busca conocer el Universo, desarrollar la fusión nuclear, construir mejores y más rápidas computadoras. Todo afuera. Prestamos poca atención a lo que ocurre adentro nuestro, no somos del todo concientes de que sólo conocemos el afuera porque lo vemos reflejado en nuestro adentro. Creemos en un afuera objetivo y esperamos que sea este afuera el que nos dé las respuestas a nuestros problemas más acuciantes; la contaminación del planeta, la destrucción de la familia, la guerra sin sentido, el fundamentalismo, el racismo, los totalitarismos.

 

“Las grandes innovaciones nunca vienen desde arriba; vienen invariablemente desde abajo, así como los árboles nunca crecen desde el cielo hacia abajo, sino que hacia arriba desde la tierra.” (Jung, 1928/1931, p. 471)

 

Vivimos hacia fuera, mirando poco hacia adentro. Vivimos con la Conciencia, ignorando al Inconciente. Vivimos en el día, desconociendo la noche. Quizás sea por esto que nos atrae el Solsticio de Invierno, la noche más larga del año. Nos remite, sin saberlo, a aquello que nos está faltando. Y por eso nos asusta, por eso, encendemos luces.

 

Sin embargo, es de la noche del Inconciente de donde surgirá la nueva enantiodromía, la que dará por fin comienzo al tercer milenio. Una enantiodromía fue la que nos llevó, al comienzo de la era común, al surgimiento del cristianismo y a una vida centrada en lo espiritual. Al final del primer milenio se temió que ocurriera el fin del mundo, la venida del anticristo. Y efectivamente vino; aunque no como se lo esperaba, como un demonio con cuernos y respirando azufre. Una nueva enantiodromía nos trajo al hombre con la marca de la bestia. Al hombre con exceso de racionalismo, que olvidó su parte espiritual. Al hombre capaz de cualquier cosa, siempre que su lógica racional entienda a esa cosa como válida. A un hombre capaz de torturar y matar a sus semejantes sólo porque son distintos a él, piensan distinto que él o tienen algo que él quiere tener.

 

¿Cómo será el próximo milenio? Hasta hace poco más de 100 años atrás, las distintas ciencias siempre intentaron entender el mundo del afuera; lo que ocurre fuera de nosotros mismos, lo que podemos percibir con nuestros sentidos y nuestra razón. A finales del siglo XIX surgió una nueva rama del conocimiento humano, la psicología. La psicología empezó a prestar atención al interior del ser humano, a su mente. Se descubrió que no sólo tenemos Conciencia sino también Inconciente. Y que este Inconciente es, no sólo el origen de muchos de nuestros problemas, sino también de muchas de las soluciones a nuestros problemas. ¿Será el 3er. Milenio el milenio de la psicología? ¿Será el milenio en que finalmente la humanidad preste una atención más conciente al Inconciente?

 

“A depression should be encouraged and people told to go into it and be depressed –not try to escape by the radio or The Reader’s Digest. Listen, go deeper and deeper, until you again reach the level of the psychological energy where some creative idea can come out…depressive states in people…at the bottom there are...unsacrificed desire…they are depressed because they are frustrated in the fulfillment of their wild desires. They want everything…but at the same time they are intelligent enough to know that life is not like that…so the desire curls into sulky depressiveness.[4]” (von Franz, 1980) (p. 104)

 

En este momento, la humanidad está sumida en un Solsticio de Invierno. Todo es negro, oscuro, confuso. No vemos claro a dónde vamos. No entendemos por qué nos pasa lo que nos pasa. Y en vez de llamarnos a la depresión reflexiva, a la depresión que nos permitiría conectarnos con nuestro interior y conseguir de esa manera respuesta a nuestros problemas, que nos permitiría emerger mejores que antes, tratamos de huir. Huimos con la música sin profundidad, el sexo sin amor, la lectura sin sentido, la comida sin hambre, la plegaria sin fe, las drogas, los juegos de azar, la moda. Huimos porque hay una parte concreta de nuestra psiqué que necesita ver que nuestros deseos se cumplen en el mundo real, en forma inmediata y concreta.  

 

El ego ha tenido grandes éxitos y, equivocadamente, cree que puede  manejar todo y hacer todo. “Si Dios ha muerto, yo soy Dios” dice Fiódor Dostoyevski en Los Endemoniados y el ego se cree Dios. Pero el inconciente se expresa como una densa sombra en la noche oscura; y aparecen la indigencia, la polución cada vez más espantosa, la violencia de género, el terrorismo, el trabajo infantil, las guerras.

 

Como humanidad, necesitamos pasar por una depresión, para emerger mejores que antes. El objetivo de esta especie de viaje nocturno por el mar sería encontrar la piedra filosofal, ese momento divino donde traspasamos la barrera de la dualidad, los opuestos y el sufrimiento. El encuentro con la piedra filosofal sería equivalente a un contacto con nuestro selbst y esto nos permitirá luego mantener la calma en medio de la tempestad. Es por esto que a partir de este encuentro, el objetivo de nuestra vida será lograr nuevamente el contacto y mantenerlo esta vez por más tiempo. Y al amanecer, cabe esperar que surja un equilibrio entre el inconciente que primó en el primer milenio de la era común y la conciencia que reina en el segundo. Que al superar las dualidades, el alma como un todo finalmente llegue a ocupar el lugar que le corresponde. El desafío para la humanidad es elegir entre el sol guerrillero de la Conciencia desbocada y la Individuación; lograr la construcción de un ego que permanezca abierto al Inconciente y que pueda aceptar las contradicciones que son parte de la vida.

 

Si la humanidad no toma ese camino, si sigue cabalgando los caballos desbocados del ego y la razón, seguirá adelante hasta precipitarse por un barranco y le costará mucho tiempo, esfuerzo y sufrimiento salir del mismo.

 

 


Referencias

 

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[1] Pero hay una cura en la casa, y no fuera de ella, no, no de otros sino de ellos mismos, de su lucha sangrienta. Les cantamos a ustedes, oscuros dioses bajo la tierra.

[2] La iluminación puede venir de ese lugar oscuro…el inconciente.

[3] Si las estrellas aparecieran una noche cada mil años, cómo podrían los hombres creer y adorar; y preservar para muchas generaciones el recuerdo de la ciudad de Dios…

[4] Una depresión debe alentarse y a la gente hay que decirle que entre en ella y se deprima –no que trate de escapar mediante la radio o el Reader’s Digest. Escuchen, vayan más y más profundo, hasta que nuevamente lleguen al nivel de energía psicológica donde alguna idea creativa pueda surgir…estados depresivos en las personas…en el fondo son…deseos no sacrificados…ellos están deprimidos porque están frustrados en la realización de sus deseos salvajes. Ellos quieren todo…pero al mismo tiempo son lo suficientemente inteligentes como para saber que la vida no es así…asi que sus deseos se transforman en depresiones malhumoradas.