TALLER DE MANDALAS

 

Instituto Municipal de Rehabilitación de Vicente López

Dr Anselmo Marini”

 

Pasantía Dra. Silvia Carraro

 

Informe final, Julio-Agosto 2008

 

Médica, especialista en oncología clínica, actualmente está realizando la tesina de grado para la maestría en Psicología Analítica Jungiana y la carrera de arte terapia con orientación Jungiana.

 

Resumen

Introducción: este “Taller de mandalas” se realizó en el marco de una pasantía oficial, dentro del Convenio de Cooperación Docente-Asistencial firmado entre el Instituto de Rehabilitación Municipal “Dr. Anselmo Marini”  de la Municipalidad de Vicente López, Provincia de Buenos Aires y la Fundación  C. G. Jung de Psicología Analítica, para los alumnos de la carrera de arteterapia con orientación Jungiana.

 

Objetivo: evaluar la factibilidad de realizar un taller de mandalas integrado por pacientes con diversos diagnósticos, que concurren al departamento de arte del Instituto Marini. Además, evaluar la evolución en los trabajos, de aquellos pacientes que concurrieron a ≥ a 3 reuniones.

 

Pacientes y métodos: la concurrencia al taller fue voluntaria y gratuita. Se completó una ficha de registro de datos al ingreso (personales, familiares y vinculados con la enfermedad que determinó la concurrencia al instituto, medicación recibida y otros), para cada paciente.  Además, en aquellos pacientes que referían dolor, se registró la localización e intensidad del mismo con una escala análoga. El taller ofreció gratuitamente todos los elementos necesarios para la realización de los trabajos. El proyecto incluía un total de 6 reuniones semanales, de 1½ hs cada una: 70 minutos aproximadamente, para la realización del mandala y 20 minutos para la “discusión” personal y grupal. Se estimuló a los participantes para que hablaran de sus trabajos y el de sus compañeros. Se planeó el empleo de consignas para cada día: 1) mandala libre, 2) ¿Cómo me siento?, 3) los miedos, 4) lo mas temido..., 5) ¿cómo enfrento los limites de mi enfermedad?, 6) mandala grupal: salud y enfermedad. Se indicó a los participantes que pusieran un título a cada trabajo, junto a su nombre y fecha. Cada trabajo fue fotografiado, con autorización de los pacientes.

 

Resultados: un total de 10 personas concurrió al taller, con una media de 5 pacientes por día (rango 10 – 3). La relación entre el número de pacientes y el de mandalas realizados fue: 6/ ≥ 3; 1/2 y 3/sólo 1. La relación hombre/mujer fue: 5/5. La edad media fue de 49 años (rango 28-66). Una de las pacientes tenía experiencia previa en la realización de mandalas. El diagnóstico de los pacientes que realizaron más de 1 mandala fue: accidente cerebrovascular, 2 (7 años de evolución); síndrome de Down, 2; esclerosis múltiple, 1 (15 años de evolución) y síndrome de Parkinson juvenil, 1 (26 años de evolución); se ignora, 1. Sólo un paciente refirió dolor en un hombro con un valor de 2,5/10 en la escala análoga. Todos los pacientes vivían con su familia y sólo 1 tenía un trabajo de tiempo reducido. En varias ocasiones, la concurrencia al taller se vio dificultada por problemas en el traslado y porque los pacientes tuvieron que completar trabajos para un concurso de arte. Todos los pacientes fueron capaces de aceptar la consigna diaria y realizar los mandalas de acuerdo a la misma. Sin embargo, los 2 pacientes con secuelas del accidente cerebrovascular, si bien realizaron el trabajo de acuerdo a la consigna, mostraron grandes dificultades para manejarse dentro del “territorio circular”. En cuanto a los 2 pacientes con síndrome de Down, se observó una clara y favorable evolución en cuanto al manejo del espacio, la estructura y el color de los respectivos trabajos.

 

Conclusiones:  El desarrollo de un taller de mandalas con el empleo de consignas grupales fue factible en esta población evaluada. En cuanto a los pacientes con alteraciones cognitivas y/o secuelas motoras severas en miembros superiores, sería necesario realizar una evaluación previa de sus secuelas a fin de permitir un pleno aprovechamiento de este tipo de taller.

 

INTRODUCCION

Arte terapia, creación, curación, creatividad curativa. La terapia a través del arte, es un medio de auto expresión y comunicación, y aporta un poderoso apoyo al diagnóstico, tratamiento, e investigación en la salud mental y en otras áreas de la salud. Como veremos, podríamos vincular a la creación de mandalas con dichos objetivos.

La palabra mandala proviene del sánscrito, quiere decir círculo, en especial, “círculo mágico”, ó “círculo sagrado” 1. Está compuesta por las expresiones manda (esencia) y la (concreción), por lo que también podríamos traducirla como concreción de la esencia2. En Tibetano es Kylkhor, kyl (centro) y khor (círculo) 3.

El mandala pertenece a las tradiciones de la India y del Tibet, y además, se ha encontrado esta estructura en diagramas circulares de los ismaelitas, en los ziggurats asirios babilónicos, en las pinturas sobre arena de los indios Navajos, los códices aztecas, el plano de varias iglesias bizantinas, los rosetones de diversas catedrales, en los laberintos...

La aparición del círculo en la historia, es remota. Lo encontramos en los relieves rupestres de Africa, Europa y América3.

En la naturaleza, podemos encontrar  representaciones de mandalas en las flores, el sol, la luna, un nido, los frutos, el ojo... 4. En su mayor parte los mandalas tienen forma de flor, cruz o rueda, con una clara propensión al 4, el número básico1.

El círculo, la rueda, el mandala, son símbolos. Tanto Jung como von Franz explicaron al círculo como símbolo del “si-mismo”. Expresa la psique en todos sus aspectos, incluyendo la relación del hombre con la naturaleza.  Para Jung los mandalas y las figuras circulares son “intentos de auto-sanación” 5. James Hillman menciona que parte de la premisa de Jung surge de la estrecha relación lingüística que tienen las palabras inglesas heal (sanar), hale (robusto) y heil (del alemán, salvar), con la palabra inglesa whole (totalidad) 6.

CG Jung señaló que un verdadero símbolo aparece cuando hay necesidad de expresar aquello que sólo se adivina o siente y que no somos capaces de manifestar en forma de pensamientos5. Jung afirmó: “El símbolo es por un lado, la expresión primitiva de lo inconsciente, y por el otro, una idea que corresponde al más alto presentimiento que le sea dado a la conciencia” 1.

Los símbolos son la expresión de un proceso de desarrollo psíquico que involucra la unión de los opuestos. Los mandalas son también símbolos de la vida, de la muerte y del renacimiento.

Afirma J. Hillman: “al fin y al cabo, si el mandala espontáneo sana, lo hace porque obliga a reconocer los límites de la conciencia, a aceptar que mi mente, mi corazón y mi voluntad girarán solo en círculo y, sin embargo, ese mismo círculo es mi porción de una necesidad eterna” 6.
¿Para qué, entonces, hacer mandalas?. Crear mandalas representa un instrumento para recuperar nuestro centro, un proceso de desarrollo personal. Tiene una naturaleza meditativa y siempre resulta formador y transformador.

El objetivo de esta pasantía fue evaluar la factibilidad de realizar un taller de mandalas integrado por pacientes con diversos diagnósticos, que concurren al departamento de arte del Instituto Marini. Además, evaluar la evolución en los trabajos, de aquellos pacientes que concurrieron al menos a 3 reuniones.

 

PACIENTES Y METODOS:

la concurrencia al taller fue voluntaria y gratuita. Se completó una ficha de registro de datos al ingreso (personales, familiares y vinculados con la enfermedad que determinó la concurrencia al instituto, medicación recibida y tros), para cada paciente.  Además, en aquellos pacientes que referían dolor, se registró la localización e intensidad del mismo con una escala análoga.

El taller ofreció gratuitamente todos los elementos necesarios para la realización de los mandalas.

El proyecto incluía un total de 6 reuniones, semanales, de 1½ hs cada una: 70 minutos aproximadamente, para la realización del mandala y 20 minutos para la “discusión” personal y grupal. Se estimuló a los participantes para que hablaran de sus trabajos y el de sus compañeros.

Se planeó el empleo de consignas para cada día: 1) mandala libre, 2) ¿Cómo me siento?, 3) los miedos, 4) lo mas temido..., 5) ¿cómo enfrento los limites de mi enfermedad?, 6) mandala grupal: salud y enfermedad.

Se indicó a los participantes que pusieran un título a cada trabajo, junto a su nombre y fecha. Cada trabajo fue fotografiado, con autorización de los pacientes.

 

RESULTADOS

Este taller se realizó en el marco de una pasantía oficial, dentro del Convenio de Cooperación Docente-Asistencial firmado entre el Instituto de rehabilitación Municipal “Dr. Anselmo Marini”  de la Municipalidad de Vicente López, Provincia de Buenos Aires y la Fundación C. G. Jung de Psicología Analítica, para los alumnos de la carrera de arteterapia con orientación Jungiana.

Un total de 10 personas concurrió al taller, con una media de 5 pacientes por día (rango 10 – 3).

La relación entre el número de pacientes y el de mandalas realizados fue: 6/ ≥ 3; 1/2 y 3/sólo 1.

La relación hombre/mujer fue: 5/5.

La edad media fue de 49 años (rango 28-66).

Una de las pacientes tenía experiencia previa en la realización de mandalas.

El diagnóstico de los pacientes que realizaron más de 1 mandala fue: accidente cerebrovascular 2 (7 años de evolución), síndrome de Down 2, esclerosis múltiple 1 (15 años de evolución) y síndrome de Parkinson juvenil 1 (26 años de evolución), se ignora 1. Sólo un paciente refirió dolor en un hombro con un valor de 2,5/10 de la escala análoga.

Todos los pacientes vivían con su familia y sólo 1 tenía un trabajo de tiempo reducido.

En varias ocasiones, la concurrencia al taller se vio dificultada por problemas en el traslado y por tener que completar trabajos para un concurso de arte.

 

Los nombres de los pacientes han sido cambiados.

 

Beatriz:

tiene 38 años y síndrome de Down e hipotiroidismo. Vive con su familia. Dice que le gusta pintar y bailar.

1er mandala, libre: dibuja una señora, un nene, una nena, la iglesia y un bote. Los pinta. Le pregunto por el fondo, y lo pinta. Comenta que va a la iglesia con su mama y rezan y esto le gusta.
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mandala, ¿como me siento?: delimita dos planos, bien marcados y pinta solo las casa del plano superior, no quiere pintar otra cosa. No explica demasiado de su trabajo y mira los trabajos de sus compañeros y opina. A este mandala le puso de título Marta (su mamá) y después firma con el número de su edad, que a veces pone al revés.
 
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3er mandala, los miedos: les digo a todos que usen témperas. Dice que dibujó: un gato, un caballo, una cucaracha, un conejo, la cacerola, cajones de la heladera y la cocina. Lo pinta con mucho rojo. Parece que solo le tiene miedo al gato y a las cucarachas.

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mandala, mi mayor miedo: dice que dibujó un gato, una cucaracha, una araña, sapos y peces. Esta vez, dibuja y pinta espontáneamente, incluso el borde del mandala.

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mandala, ¿cómo me limita mi enfermedad?: Les di como ejemplo que a veces nos parece que ser o sentirnos diferentes, nos limita, pero que a veces tenemos limitaciones reales para ciertas cosas. por ej: yo no podría haber sido bailarina del staff del teatro Colon (soy muy… alta), por más que hubiese sido una bailarina maravillosa. Beatriz dijo: bailando por un sueño. Me dijo que a ella le gustaría bailar en ese programa, pero no lo hará nunca. Dibujó y pintó detalladamente a los participantes, el caño, al conductor, el equipo de bailarinas, la orquesta y los músicos.

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Mandala grupal, salud y enfermedad: trabaja con Mario y Luis. Recorta muchas figuras, la mayoría referentes a la salud. Le hace caso a Luis y selecciona algunas. Las pega en el mandala y después quiere pintar el fondo de rojo. Casi no los deja trabajar a sus compañeros.

 

Creo que Beatriz tuvo una evolución muy favorable (empleo del color y la distribución de los objetos) en la realización de sus mandalas y que trabajó y participó activamente en el grupo, desde el principio. Repetía: hay que usar la cabeza!!!!

 

Mario:

tiene 28 años y síndrome de Down. Vive con su familia. Es el único del grupo que trabaja algunas horas vendiendo miel y aceite de oliva, en el hospital de Vicente López.

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1er mandala, libre: dice que dibuja figuras geométricas. No quiere pintar. Le gustan todos los mandalas de sus compañeros.

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mandala, ¿como me siento?: Se dibuja él, mirando el cielo y los pájaros. No quiere pintar.

3er mandala, los miedos: les digo a todos que usen témperas. Dice que dibujó: un caracol, una babosa, una gata peluda, el fuego, un murciélago, una hormiga y una luz de noche, para iluminar todo.

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mandala, mi mayor miedo: dibuja diversos bichos y en el centro, un cajón y un muerto. En un costado, los integrantes de una familia.

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mandala, ¿cómo me limita mi enfermedad?: dibuja una pareja bailando en un escenario y lo titula, el artista que baila con la mujer.

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Mandala grupal, salud y enfermedad: trabajó activamente y en particular eligió una foto con manos, y dijo que las manos del centro estaban enfermas.

 

La evolución de Mario fue muy similar a la de Beatriz.

 

Luis:

tiene 66 años y diagnóstico de esclerosis múltiple de 15 años de evolución. No quiere recibir ninguna medicación. Es casado y tiene 4 hijos (2 son mujeres y una de ellas es adoptiva). No camina y no controla esfínteres.

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1er mandala, libre
: lo titula “mi corazón”, y es una casa que según refiere, tiene la puerta y las ventanas abiertas.

2º  mandala, ¿cómo me siento?: dice que este es un momento de luz en su vida, de burla con el pasado. Está cansado de ser un
nene bueno. Lucía comenta que es

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una sátira y que ahora se da permiso para hacer lo que quiere. Mario dice que dibujó un payaso.

3er mandala, mi peor miedo: él es el protagonista. Se dibuja con un bastón y un martillo. Hay un terremoto y se abre la tierra bajo sus pies. Quiere llegar a su

objetivo, que no se mueve con el temblor, y no puede. El objetivo es aceptar la ayuda de los demás. Le cuesta muchísimo.

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mandala, ¿cómo me limita mi enfermedad?: dice que su vida se derrumbó cuando comenzó esta enfermedad y que arrastró a toda su familia. Su casa, ahora está destruida, porque el no puede arreglarla y no tiene dinero. El siente que su casa está destruida como su familia. Su esposa hace lo que puede y sus hijos le recriminan que el era muy autoritario y  que digitaba la vida de todos. Ahora sólo el hijo menor vive con ellos. De todas formas, dice que debió tolerar reacciones extremadamente agresivas, hasta en lo físico, si bien, dice que no le pegaron. Este mandala, se llama “diálogo”, un diálogo ”normal”, dice que esto es lo que necesita,

 

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pero no sabe como lograrlo. Todos quedamos profundamente conmovidos por este relato.

Mandala grupal, salud y enfermedad: trabaja con Mario y con Beatriz. Se preocupa por ayudar y coordinar a sus compañeros y finalmente pide que le dejen pintar el fondo de rojo.

 

Pedro:

tiene 64 años, antecedentes de accidente cerebrovascular hemorrágico hace 7 años, y hasta esa fecha fumó 5 paquetes de cigarrillos por día. Tiene enfermedad pulmonar obstructiva crónica mas enfisema y una incapacidad respiratoria “severa”. Sólo puede utilizar su mano derecha. Refiere dolor en hombro izquierdo de 2,5 en la escala análoga de 10 puntos.  Es casado y vive con su esposa e hijo de 30 años.

1er mandala, libre: está relacionado probablemente con el antecedente de  estudios técnicos. Le costó un gran esfuerzo hacerlo y

lo pintó dado que yo se lo sugerí

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ª mandala, lo más temido: Dibuja el espejo de una cómoda y su cara reflejada. Dice que uno se lava la cara y se peina, por muchos años, hasta que finalmente se

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mira y “realmente” se ve en el espejo, y se asusta de lo que ve. Todos estuvimos de acuerdo.

3er mandala, ¿cómo me limita mi enfermedad?: dibuja un bife y un hongo Portobello. Le encanta cocinar y dice que ahora no puede cocinar para nadie. Dice que se lo prepararía y después se fumaría un pucho.

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Mandala grupal, salud y enfermedad: trabaja solo con la enfermedad, dibuja una silla de ruedas y pega un recorte referente al aire puro. El resto del espacio lo quiere pintar de azul, que dice, es un color frío (lo ayudo a pintar).

 

Si bien en todos los casos, trabajó con la consigna del día en forma muy empática, sus dibujos no son mandalas. Creo que debido a sus graves discapacidades, no tenía energía ni ganas de trabajar durante 1 hora para poder elaborar otra cosa. Hace todo rápidamente y después espera, o trabaja en forma intermitente. Se distrae mucho, se pierde, habla de su vida, cuenta anécdotas.

 

Sofía:

tiene 60 años, antecedente de accidente cerebrovascular, no deambula y se expresa y se maneja con sus manos, con mucha dificultad.

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1er mandala, libre:

Pide témperas. Hace una flor. Dice que los colores le gustan.

mandala, ¿cómo me limita mi enfermedad?: escribe con témpera dentro del círculo: COCO GO ARG y nos costó mucho trabajo entender que COCO fue su novio durante 8 años, la dejó y se casó con otra. Dice que es un recuerdo de mierda. Sus compañeros estaban muy sorprendidos y aplaudieron y se rieron un poco. Le preguntamos si estaba enferma cuando le pasó esto y dijo que no. También le preguntamos si Coco se había ido de la Argentina y dijo que no. Tal vez se fue de “su” Argentina.                                                                image020

Mandala grupal: salud y enfermedad: mira las revistas muy activamente y dice: quiero machos. Elige 3 fotos de hombres jóvenes y una de un hombre joven con 2 chicas,  y se las recortamos y pegamos. Pintó el fondo de color azul claro, con ayuda de Alejandro (el psicólogo control/auxiliar del Marini). Por otra parte, selecciona de la página de la revista destinada a los chicos, la foto de un canastito con dos peluches, un leoncito y un pescadito. Pide que se la recortemos y se la lleva.

 

En el caso de Sofía, podría hacer consideraciones similares a las de Pedro. Sin embargo, Sofía trabaja muy lentamente, con mucha dificultad, pero insiste, por el tiempo que sea necesario, hasta poder terminar lo que quiere.

 

Lucía:

tiene 42 años, diagnóstico de síndrome de Parkinson Juvenil (26 años de evolución) y ataques de pánico. Cursó hasta 1er año de la carrera de psicología. Vive con su madre. Recibe 3 medicamentos específicos para la enfermedad de Parkinson. Tiene experiencia previa en la realización de mandalas. Por momentos dice que tiene dudas con respecto al diagnóstico de Parkinson y en ocasiones dice que ella fue quien lo provocó.

1er mandala, ¿Cómo me siento?: dice que el trabajo fue muy sanador, que se siente muy bien. Dice que parece una escarapela, un paraíso, un escudito. Beatriz opina que es un camino.   image021

mandala, los miedos: lo llama “revolución interna”. Dice que los corazones son miedo a la opresión y que en el centro hay fuego y una araña con su tela. Mario opina que es una hornalla

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3er mandala, ¿cómo me limita mi enfermedad?: dice que aparentemente está todo bien, pero los miedos están. Opina que tal

vez su madre le pasó sus miedos intra útero.   

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Mandala grupal

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Fotos del grupo

 

 

 

 

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Conclusiones: 

El desarrollo de un taller de mandalas con el empleo de consignas grupales fue factible en esta población evaluada. En cuanto a los pacientes con alteraciones cognitivas y/o secuelas motoras severas en miembros superiores, sería necesario realizar una evaluación previa de sus secuelas a fin de permitir un pleno aprovechamiento de este tipo de taller.

REFERENCIAS

 

  1. Jung CG, Wilhelm R: El secreto de la flor de oro. Paidós Ibérica, S.A., 1955, pp 39, 46
  2. Osnajanski N: El poder de los mandalas. Argentina, Deva´s, 2005, pp 1-2
  3. Nuag JL: Mudras, Mantras y Mandalas. Madrid, Karma. 7, 2005, pp 97-100
  4. Huyser A: El libro de trabajo de los mandalas para el descubrimiento de uno mismo. Barcelona, Obelisco, s.l., 2006, pp 16
  5. Jung CG, von Franz ML, Henderson JL, y col: El hombre y sus símbolos. Paidós Ibérica, S.A., 1995, pp 240 -249
  6. Hillman J: El sueño y el inframundo. Paidós Ibérica, S.A., 2004, pp 220 -224