Jung y Freud; Una aproximación hacia su ruptura
 
Horacio Ejilevich Grimaldi

    

 
Viena, Enero de 1913

Estimado señor presidente  
Estimado Doctor.:
 

... En consecuencia, propongo que abandonemos nuestra amistad enteramente, no pierdo nada con ello pues mí único vínculo emocional con Ud., ha sido durante un largo tiempo, un delgado hilo, debido al prolongado efecto de pasados desacuerdos y Ud. Tiene todo a ganar, en vista del reparo que recientemente hizo en Munich acerca del efecto de una profunda amistad con un hombre que inhibía su libertad científica. Por consiguiente diré: tome su “total libertad” y ahórreme sus supuestas “charlas personales en beneficio del interés general de su ciencia (rama de esfuerzo). Ud. Nunca tendrá motivos para quejarse por falta alguna de cortesía de mi parte. En cuanto a nuestro común entendimiento y la persecución de objetivos científicos concierne, quiero decir: No existe para ello más razón en el futuro que en el pasado.
Por otra parte, espero lo mismo de Ud.  
Saludos

Freud

  

Kusnacht –Zurich, 6 de Enero de 1913

Querido Profesor Freud:

 

Accedo a su deseo de abandonar nuestra amistad, pero nunca tiraré (por la borda) la mía con su persona. Ud. Mismo es el mejor juez para saber lo que en este momento le significa.

El resto es silencio.

PD: Gracias por aceptar los papeles de Burrows

Sinceramente suyo,

Jung

 

Estas fueron las dos últimas cartas de la copiosa correspondencia personal cruzada entre C.G. Jung y S. Freud Y, hasta donde sabe el autor de este artículo, la única traducción exacta al castellano en nuestro medio.

Pese al enunciado por Freud en su carta, todo el posterior comentario que el médico vienés hizo acerca de quien denominaría otrora “Príncipe Superior”, fue despectivo y hasta se podría decir ácidamente destructivo y desvalorizante, tal como se puede leer en la “Historia del movimiento Psicoanalítico” de Freud, de 1914. Por el contrario, Jung jamás tuvo palabras de censura personal para con su par de Viena.

 

En su autobiografía, escrita a los 81 años, Jung comentaba algunos de los principios de desavenencia entre los dos maestros. Para ello esperó hasta el final de su vida, cuando el valor de sus palabras solo podía esclarecer la verdad, tan cubiertas por estériles polémicas.

 

“Lo que me decía acerca de su teoría sexual (se refiere a Freud), me impresionó, sin embargo sus palabras no lograron disipar mis dudas y mis reflexiones. Se las planteé más de una vez, pero siempre me objetaba mi falta de experiencia”...

 

...En especial la posición de Freud respecto al espíritu me pareció muy cuestionable. Siempre que en un hombre se manifestara el lenguaje de la espiritualidad, le parecía sospechoso y dejaba entrever una sexualidad “reprimida”. Lo que no podía explicarse directamente como sexualidad, lo caracterizaba como “psicosexualidad”...

 

Si bien el factor de la sexualidad, que Jung prefería tomar en su sentido más amplio, como después hicieron lo propio los freudianos, fue uno de los más importantes en el distanciamiento, no es este el único ni el fundamental, como sí lo fue en el enfrentamiento con el otro gran “díscolo” para los freudianos: Alfred Adler. Existe a mi juicio otro factor no demasiado tomado en cuenta, a la hora de hacer reflexiones sobre las distintas bases de las escuelas. Me estoy refiriendo al estudio del llamado fenómeno de lo Oculto y el cual, dada las personalidades de ambos científicos, no podía haber actuado sobre ellos de otra forma que con la que actuó.

 

Jung, al igual que Adler, no soportaba lo que podríamos denominar “tiranía cientificista”, en su autobiografía escribe lo siguiente:

 

..." Una verdad científica era para mí una hipótesis satisfactoria por el momento, pero no un articulo de “fe” para todos los tiempos...”

 

Esta reflexión constituye en verdad dos distintos enfoques de contemplar el hecho científico. El freudiano, cercano al pensamiento de fin de siglo, en el cual para que una ciencia sea ciencia deberá tener objeto y método característico que la distingan de las demás. Este concepto hace eclosión con Darwin, a quien Freud debe mucho más que agradecimiento.

Esto no implica que la Escuela de Geometría Euclidiana deba ser dejada de lado por siempre, simplemente se ha verificado  la existencia de otros elementos los cuales han sido desarrollados por otros, no buscaron defender una posición sino la verdad.

Cuenta una anécdota que un día Newton tuvo la ocurrencia de afirmar que la mosca tenía dos pares de patas. Bien, se necesitaron 100 años para demostrar la falsedad de esta tesis, y solo porque: Newton dixit!  

La posición actual con respecto al hecho científico es la sintetizada actualmente en todas las ciencias: Un hecho es científico mientras pueda ser utilizado como tal.  

Volviendo a los recuerdos de Jung es importante mencionar:

 ...“Recuerdo todavía muy vivamente como me dijo Freud: “Mi querido amigo, prométeme que nunca desecharas la teoría sexual. Es lo más importante de todo. Vea Ud, debe hacer de ella un dogma: Un bastión inexpugnable”. Me dijo esto apasionadamente y en un tono como si un padre dijera: Y Prométeme, querido hijo que todos los domingos iras a misa!..”

“...Algo extrañado le pregunte: Bastión... contra qué?, a lo que respondió: ...contra la “negra avalancha” – aquí vacilo un instante y añadió: Del Ocultismo...”

“...En primer lugar fueron el”dogma” y el “bastión” lo que me asusto, pues un dogma es decir un credo indiscutible, se postula allí donde solo se quiere reprimir una duda de una vez y para siempre. Pero esto no tiene nada que ver con una opinión científica, sino solo con un afán de poder personal...”

“...Esto constituyó un duro golpe para nuestra amistad personal, yo sabia que nunca podría acepar eso. Lo que Freud  parecía entender por ocultismo era, más o menos, todo lo que la filosofía y la religión, incluyendo la parapsicología, tenían que decir sobre el alma”.

 Siguiendo los comentarios de Jung, este dice:

 “Me interesaba oír las opiniones de Freud acerca de la Precognición y la Parapsicología. Cuando le visité en 1909 en Viena le pregunté que pensaba a cerca de ello. De acuerdo con su prejuicio materialista rechazo radicalmente la cuestión como algo absurdo, basándose en un positivismo tan superficial que me fue difícil no responderle con acritud.

Transcurrieron todavía algunos años hasta que Freud reconoció la importancia de la parasicología y la autenticidad de los fenómenos “ocultos”.

Mientras Freud exponía sus argumentos, yo sentía una extraordinaria sensación. Me pareció como si mi diafragma fuera de hierro y se pusiera incandescente En ese instante sonó un crujido tal en la biblioteca que se hallaba inmediatamente junto a nosotros que los dos nos asustamos. Creímos que el armario caía sobre nosotros. Tan fuerte fue el crujido que le dije a Freud: Esto ha sido un fenómeno de exteriorización de los denominados catalíticos. Bah! –dijo él- esto si que es un absurdo! “pues no!” –le respondí, “se equivoca usted señor profesor y para probar que tengo razón, le predigo que volverá inmediatamente a oirse otro crujido” y ... efectivamente apenas había pronunciado estas palabras se oyó el mismo crujido en la biblioteca!...

Freud me miro horrorizado, no se que pensaba o miraba. En todo casa este hecho despertó su desconfianza hacia mí y yo tuve la sensación de haberle hecho algo. Nunca más volví hablar de eso...”

 

El sentimiento de Freud por estas cuestiones fue, como lo expresa su correspondencia con Jung, claramente ambivalente. En Mayo 12 de 1911 escribió a Jung lo siguiente:

 

Querido amigo:

... Se que sus inclinaciones más intimas le impulsaron al estudio de lo oculto y no dudo que volverá al redil sumamente abrumado. Sin embargo nada puede hacerse en contra y además lleva razón todo aquel que sigue el encadenamiento de sus impulsos. Su vocación por la demencia, le mantendrá el baldón “místico” por mucho tiempo...

 

En otra carta Freud escribe:

 

Querido amigo:

...Después de la gran lección de la experiencia de Ferenczi (*), me he vuelto humilde en cuestiones de ocultismo. Prometo creer todo lo que de algún modo pueda convertirse en racional. Pero no quisiera que sucediese! Usted ya lo sabe. Sin embargo mi arrogancia se ha roto desde entonces. Me gustaría suponer que usted está de acuerdo con  F. (Freud) si uno de ustedes (se refiere a Jung o a Ferenczi) se propone dar el peligroso paso a la opinión pública y me imagino que ello es realizable durante el trabajo con plena independencia...

Saludos afectuosos para usted y la bella casa de:

Su fiel amigo Freud

(*) E. Jones Freud’s Biography N. York 1957, Págs. 387 y sig.

 

Resulta interesante someter a las dos cartas a un breve análisis. En la primera de ellas se observa una marcada condescendencia de tinte paternalista, algo así como quien dice: Si deseas hacer tal cosa hazlo pero te pasará lo que yo te digo. El ataque contenido en la frase: “Su vocación por la demencia” esta fuera de todo análisis.

En la segunda, habría aparentemente un saludable intento de autocrítica, en cuanto a revisión de opinión se refiere, digno de los grandes pensadores; sin embargo, ello se invalida en la segunda parte de la carta en la cual sugiere que uno u otro, valla al frente de la opinión pública con la defensa de la Parapsicología. “Ad leonem” o mejor aún: “morituri te salutant”.

En 1912, Jung completa su libro “Wandllungen und Simbole der Libido” (Símbolos y transformaciones de la libido). Este libro contiene una interpretación psicológica de las fantasías de una joven americana quien habría sufrido un episodio psicótico. Jung obtuvo el material de su amigo, el psicólogo Theodore Flournoy (1854-1920), de Ginebra, Suiza. El cuadal de imágenes y motivos mitológicos de esas fantasías actuó como soporte  de la posterior teoría jungiana de la existencia de un reino psíquico impersonal, el Inconsciente Colectivo.

Este concepto pudo ser un valioso aporte a la teoría psicoanalítica. Freud no lo quiso así. Es curioso que otros famosos autores como M. Klein, por ejemplo, revolucionaran el psicoanálisis sin ser por ello “excomulgadas”. La misma suerte no le cupo a C. G. Jung.

La publicación de “Transformaciones y Símbolos de la Libido” marca la ruptura de las relaciones de Freud y Jung, constándole al segundo de ellos, una especie de condena de silencio por parte de los demás autores psicoanalíticos, lo cual, lamentablemente, aun se mantiene en nuestro medio.

En 1940 Jung escribe una carta a un colega holandés:

 

...”Solo puedo desear y anhelar, que ninguno se vuelva “jungiano”...Abomino de los adherentes ciegos (blind adherents)..”

 

¿Por qué no son tomadas en su real dimensión, en nuestro país, las aportaciones de la Psicología Analítica o Compleja a la Psicopatología,  la Psicología de las Religiones, la Antropología, la Sociología, la Parasicología, la Astrología, etc.? Y se expande del “Origen de las Especies” en todos los campos de las disciplinas que al emancipasen del tronco común filosófico, intentan constituirse en ciencias. Así pues Dilthey se preocupa en categorizar a la Historia, la Biología, desempolva los trabajos escritos en la ciudad de Breno-Checoslovaquia- por un ignoto padre agustino llamado Gregorio Mendel y la Psicología, con sabios como Wundt, Werthmeyer, Pavlov o Watson, se lanza a una lucha por adquirir un rango científico, más tardíamente que otras, es cierto, pero no con menor entusiasmo.

En el terreno de la Biología, en 1902, el Sr. Guenot, biólogo francés, realiza, trabajando con ratones, la primera corroboración en animales de las llamadas “leyes de Mendel”, esta corroboración no solo amplia las posibilidades de la teoría Mendeliana, sino también sienta las bases para la posterior ingeniería celular.

En Psicología el tiempo es desgastado en interminables discusiones de una escuela con otra, así pues del Asociacionismo y como critica a la primera, surge el movimiento Guestáltico, mientras que, el movimiento Psicoanalítico, podría ser considerado como una respuesta al movimiento conductual o reflexológico con la tendencia a enunciar leyes de lo empíricamente observable.

 

El Psicoanálisis Freudiano plantea la existencia de una dimensión no tenida en cuenta a nivel científico hasta la fecha: el Inconsciente, si bien es cierto que este fue entrevisto por el filosofo Bergson desde su Cátedra de pensamiento filosófico en la Sorbona.

Este hecho hubiera sido en verdad revolucionario, sino se hubiera transformado por merito propio de su creador: S. Freud en una escuela dogmática. El pretender introducir el concepto de Nietzsche acerca del afán de poder y oponerlo al concepto de solidaridad social, le costo a Adler ser anatematizado, obligándolo a crear la Asociación de Psicoanalistas Libres, denominación que luego tuvo que cambiar por la de Psicología Individual, perseguido legalmente por Freud y sus discípulos.

 

El mismo fin le cupo a Jung, con la consiguiente tremenda perdida para la credibilidad del Psicoanálisis, cuando este intenta “Psicología Profunda”, abarcativa de lo filosófico y lo espiritual, proponiendo un regreso a las fuentes arquetípicas del ser humano.

 

Esto no podía ser tolerado por los celosos custodios del orden dogmático.

Sise hubiera hecho dogma de la Geometría Euclidiana, jamás se hubiera podida poner un hombre en la luna!

La respuesta es única e invariable: desconocimiento, prejuicio y dogmatización.

Jung experimenta en todo el mundo una revalorización conceptual sin precedentes. No solo se limita a Suiza.

Desde su muerte en 1961 su influencia ha ido aumentando constantemente. Sus escritos completos que consisten en 19 volúmenes se obtienen en las más variadas traducciones si bien no existe una biografía definitiva de este autor.

Los conceptos y métodos de tratamiento junguianos son diseminados por institutos de entrenamiento ubicados en ciudades en todas partes del mundo, supervisados por Zurich donde funciona el Instituto C. G. Jung, Nueva York donde funciona en donde trabaja la C. G. Fundation for Analytical Psychology Inc. San Francisco con el C. G. Jun Institute.

La Psicología Analítica no se limita solamente al campo psicopatológico sino que, al igual que el Psicoanálisis y la Psicología Individual, tiene extensos campos de aplicabilidad. Uno de ellos el denominado campo de lo Parapsicológico.

Es nuestro anhelo que entre todos podamos introducir en nuestro medio las ideas de Jung como cuerpo organizado y reconocido internacionalmente, sin prejuicios dogmáticos de ninguna índole sino tan solo buscando compatibilizar y ampliar el campo de la Psicología Profunda y la espiritualidad del ser humano en toda su dimensión creativa, dejando de lado los falsos oportunismos de aquellos que toman su nombre como con no otro objeto que manipular al estudiante  verdaderamente interesado en el estudio de este autor.

Y esto se conseguirá pues como dice la inscripción en piedra de su tumba  en el cementerio de Kusnacht “Vocatus atque non vocatus Deus Aderit”
( Evocado  o no el Dios Está presente ).